Tu verde manto nos da cobijo A tantos hijos hace feliz, Que con su llanto, tu pecho Santo Pule esmeraldas que brotan de tí. Tú que has venido como testigo A dar tu abrigo de blanca luz A Madre Pura, de gracia llena Un beso limpio de Macarena Que da la Madre a la Hermana de la Cruz. Madre, que alumbras mi camino Y me das la Esperanza para poder vivir. Madre, cuando tu ojos brillan Se ilumina Sevilla y estás dentro de mí. Madre, Madre... La Reina de San Gil
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